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Altas Temperaturas

Altas Temperaturas

Qué hacer después de los 38º C

La aparición de síntomas febriles esta siempre relacionada con alguna enfermedad o afectación del organismo. Por eso es tan importante prestar atención a su evolución y saber como actuar.

Conociendo el calor humano

La temperatura normal del cuerpo cuando es tomada en la boca o en el recto es de 36,5° C a 37. 3° C, teniendo en cuenta que al ser tomada en la axila es unas 4 a 5 décimas de grado menos, Esta temperatura se mantiene estable fisiológicamente, adaptándose el organismo a distintos cambios ambientales, de altura o de hidratación. Cuando este equilibrio es alterado por distintas afecciones, y la temperatura asciende por arriba de los 38" C, hablamos de fiebre. La fiebre es la expresión de un desequilibrio entre la producción y la perdida de calor, como resultado de alteraciones en la regulación térmica del cuerpo. El síndrome febril es compañía habitual en la mayoría de las enfermedades infecciosas, no debiendo olvidar que también puede ser parte de otras afectaciones, como son los procesos inflamatorios, tos daños neurológicos graves, las enfermedades metabólicas, etc.

Manifestaciones

El enfermo presenta escalofríos, "chuchos", (temblor generalizado, incontrolado, en especial de la mandíbula), surgiendo la necesidad de abrigarse y buscar ambientes cálidos.
El enfermo febril se encuentra midriático, (con las pupilas dilatadas), taquicárdico (con 10 a 15 pulsaciones sobre lo normal por cada grado que sube la temperatura), taquipneico, (respiración acelerada y superficial), presenta un estado de quebrantamiento general, con pérdida de apetito y somnolencia.
En ocasiones puede estar excitado y hasta llegar al delirio en fiebres muy elevadas.
En los niños, cuando la temperatura alcanza valores excesivos pueden sobrevenir las temidas convulsiones febriles, (problema neurológico infantil que afecta al 35 % de todos los niños de edad inferior a los 5 años). Estas se manifiestan típicamente en forma de convulsiones clónicas generalizadas, de corta duración. Suelen presentarse generalmente unas horas después que comienza el cuadro febril, observándose en niños con infecciones del tracto respiratorio superior, (otitis media, faringitis, exantema súbito, etc.). En un 50 % de los casos, los pacientes tienen antecedentes familiares de convulsiones febriles.

Cómo actuar?

  • Tomar en forma regular la temperatura, en todo niño que comience con fiebre igual o mayor a 38º C. Bajar la temperatura, preferentemente con métodos físicos.
  • Desvestir al enfermo y refrescarlo con paños húmedos fríos, en ambas axilas y en la ingle, que serán recambiados repetidamente luego de algunos minutos.
  • En los niños, realizar baños de inmersión en agua, a una temperatura que sea dos grados centígrados menor que la del enfermo.
  • Prestar atención a la presencia de signos y síntomas acompañantes, (cefalea, dolor de oídos, tos, manchas en la piel, etc.).
  • No realizar ni promover la automedicación. La fiebre como síntoma aislado no constituye una Emergencia Médica, no obstante, en todos los casos se debe consultar con el Médico de Cabecera.
  • Si la temperatura axilar sobrepasa los 39° C, iniciar los métodos físicos para bajar la temperatura y llamar al Servicio de Consulta Médica Domiciliaria.
  • Recordar mantener la calma, contestar las preguntas y seguir las instrucciones telefónicas del Despachador del Servicio Médico.

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